Espejismo

Es hora de dar de comer a El Cachorro. Pillo un tuper de crema de calabacín de la nevera y lo meto en el microondas. Lo pongo en marcha. Cuando acaba, cojo con cuidado el tuper, que quema bastante, y vierto el contenido en un plato. Lo traslado a la mesa, le meto una cuchara, me la llevo a la boca y… ¡¡la crema está helada!! ¿Cómo? ¡Si quemaba! Vuelvo al microondas y veo que estaba dado el botón del grill. Así que, en efecto, no se había calentado un ápice. ¿¡Y cómo es que el tuper me quemaba?! La mente humana es poderosa. Eso, o estoy averiada.

… Y lo más alucinante de todo es que la crema de calabacín ¡¡la había hecho yo!! ¡¡Y estaba buenísima!! Diossssss, ¿¡¿qué me ocurre?!?

(Yo cocinando… sintiendo calor cuando es frío…O he traspasado el espejo y vivo al contrario o al final va a ser verdad eso de que ser madre te cambia la vida).


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