Eructos con disculpas

Don Bimbas tiene la fea costumbre de eructar. Lo hace a placer, pues sabe hasta provocarse los eructos. (A mí me costó lo mío, aún me recuerdo con, al menos 11 años, siendo instruida una noche por mi hermano: “Traga aire, lo aguantas y lo expulsas con fuerza”. Ahora soy una experta).

Yo le echo mil broncas. Se la sudan, para no variar.

Pero no sé en qué momento le eché una bronca que caló. Con algo le amenacé que ahora no me acuerdo (maldigo mi mala memoria). Desde entonces (quiero creer) se tira menos eructos. Y cuando lo hace, se tapa la boca corriendo, me mira con cara de susto y dice, atropellado: “Perón, perón, mamá”. Y si le continúo mirando con semblante serio, añade: “¡Ha disho perón!” (He dicho perdón), en plan “entérate, venga, tía, va, que soy superlegal, no me presiones”.

madre 6 (1)

Lo que pasa es que ahora, me temo, la costumbre ha modificado. Se continúa echando el mismo número de eructos que siempre, solo que además van acompañados por la retahíla “perónperón¡hedishoperón!” y ya cree que está todo arreglado.

Es MUY brujo. Pero mucho.


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