Emociones a voluntad

Observad la cara de Don Bimbas cuando se enfada (anda, qué extraño) pero le haces reír.

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Jaajaajaja. Ojo con el enfadica. Vaya careto de “Me enfado por fuera y me río por dentro” total. Y más nos vale que le ocurra eso, que le entre la risa, porque, de un plumazo, se olvida del enfado y se troncha.

Porque luego están las veces que le intentas hacer reír y se cabrea por eso mucho más, y grita de la rabia intensa que le da, y se pone rojo y explota. Entonces está inaguantable. Pero el cuco de él controla cuándo ser inaguantable y cuándo ser todo lo contrario. Eso ya lo sabéis mis lectores habituales… Por ejemplo, después de esta performance del cabreo mientras comíamos, nos vamos a una atracción del centro comercial donde nos encontramos. Mientras El Cachorro se pensaba lo de subirse en ella, con algo de temor, el otro, que creo que no tenía permitida la entrada por no llegar a la edad estipulada, pero cualquiera le para los pies, ya se había agenciado una niña mayor desconocida que lo ayuda a subir (al principio, porque enseguida le coge el tranquillo y sabe subir solo perfectamente) hasta el tobogán y luego se tira con él.

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O sea, Don Bimbas quiere algo, elige un siervo para que le ayude, y lo consigue. Vaya arte que tiene mi rubio, ¡vaya arte!


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