El poder del calzado

Llama mi atención Don Bimbas, encarando una cuesta: “¡Mira cómo suben estas zapatillas, mamá!”

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Es la monda, porque el mérito de lo que puede él subir, correr o escalar, se lo adjudica siempre a sus zapatillas. Si le pongo unas que no tiene controladas, me pregunta: “¿Estas corren?” Jaa, jaaa, ja.

Unos días más tarde, me enseña cómo sus dos pares de deportivas se caen a cachos. Los velcros ya están fanés y descangallaos. “Cuando corro, se salen”. La verdad es que claman al cielo, y le digo: “No te preocupes, vida. Póntelas hoy y esta tarde vamos a comprar, ¿vale?” Y me contesta, ilusionado: “¡Sí! ¡Unas más chulis que ganen a todos!”

Pediré esas, a ver qué nos sacan en la tienda.


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