El hámster

Ya tardábamos…

madre 15 (1)

Ya me están haciendo el lío.

Antes siquiera de darme tiempo a contestarle al mensaje de WhatsApp, recibo una llamada del móvil del Señor de las Bestias, y resulta que es El Cachorro. “Esta vez su padre se las ha ingeniado pero bien para colarme al bicho”, pienso. Y, sí, ahí está mi pequeño pidiéndome por favor, por favor, por favor, quedarse con el hámster, y yo no tengo otra que claudicar, porque se está portando fenomenal últimamente (dentro de que es un cielo de por sí) y creo que esa mascota no implica tampoco mucho trabajo… dentro de que aviso de que no voy a ser yo la que me voy a ocupar de él…

Un par de días más tarde aún estamos sin el hámster. Todavía su padre no lo ha traído de la finca a casa y ambos rezamos para que a El Cachorro se le olvide. Pero no. Pregunta a diario que cuándo viene.

Le consulto que qué nombre le va a poner. Me contesta que “Carita de merluza”. Jaaajajaa. Me parto. Qué ocurrencia. Y como ve que me río, ya coge carrerilla. Y se le ocurre más nombres: Filete Frito, Árbol, Florecita, Brócoli. Claro que no es de extrañar; a su padre y a mí nos llama “Palomita de Maíz”. En fin, en qué acabara.

Por cierto, algún avezado lector ya se habrá dado cuenta, por la foto, de que no se trata de un hámster…


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