El comodín

No sé qué demostración de memoria me hace El Cachorro (porque yo sí que no tengo memoria, como veis), que lo alabo:

– Te acuerdas de mucho, tienes mucha memoria.
– Sí.
– Pero para acordarte de traer la cazadora cada día del cole, que si no te la dejas, te dejas la sudadera, o para acordarte de cómo se escriben las palabras en inglés, eso no.
– Claro, porque me acuerdo de lo que a mi cerebro le da la gana.

madre 12 (1)

Él, por supuesto, no tiene ninguna responsabilidad. Tiene un cerebro con vida propia.

Y esto es algo que le ocurre también al pequeño (cómo no). Estoy en la cocina y le pregunto una cosa, de sí o no, y él me informa desde el salón…:

– Ha bajado la cabeza y mi cabeza ha dicho que sí.

madre 12 (2)

Como si fuera por libre. Su cabeza se ha pronunciado y, hasta que no lo ha hecho, ¿cómo iba a saber él si iba a ser que sí o que no?

Otra. Estamos paseando y va como que le pesa el culo. Se lo hago notar y él, incapaz de reconocer sus limitaciones, me suelta la madre de todas las excusas:

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“Es que mis zapatillas ya no corren más”.

Mi Godofredo tiene más comodines. La letra ene es uno de ellos. “Es ne papá”, “me gusta na peli”, “quiero na espada”… Don Bimbas no dice “de”, “la”, “le”, “lo”, dice “na”, “ne”, “no” en su lugar.

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Claro, luego me dice “yo no sé”, que quiere decir “yo lo sé” o “yo no quiero”, y quiere decir “yo lo quiero”. Imaginad el lío.

En fin, que a ver qué hago con estos hijos míos que no asumen ninguna responsabilidad. Y me falta la adolescencia…


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