DIARIO DE UNA EMBARZADA. Capítulo 7. No hay náusea que valga

No es ningún secreto que me gusta comer. Mi fiemez congénita es harto conocida. Menos, que me encanta hacerlo con excusa para tener menos cargo de conciencia. Eso de “es que ahora hay que comer para dos” me viene al pelo.

Ahora, que tenga ganas de vomitar ¡y que las mitigue poniéndome como El Tenazas…!

Niño

Anda que no oigo veces de embarazadas que no solo no ganan peso sino que lo llegan a perder de las numerosas náuseas que han experimentado, que se les quitan las ganas de comer, que no les entra nada, que lo echan todo… Pues nada, esas náuseas me atacan a mí y descubro que se me pasan ¡comiendo! No, hombre, no. Todas las de las náuseas sin probar bocado y yo poniéndome ciega. Basta ya, Amaya Rey, basta ya.


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