DIARIO DE UNA EMBARAZADA. Cap 37. Presentimientos nefastos

Me quejo al Señor de las Bestias de que no me manda fotos de ellos en Conil. ¿Qué le pasa? ¿Por qué está más desaparecido que de costumbre? ¿No imagina siquiera la necesidad que tengo de verlos y de saber qué hacen? ¿No se hace a la idea de lo mucho, muchísimo, que los estoy echando de menos? ¿No es consciente de cómo lo estoy pasando? Y como llevo cinco días dándole la vara, hoy me ha mandado 42 fotos del nene y un vídeo. Si no quieres taza, taza y media.

Ole, ole. Las sensaciones tan negativas que me provocan mis hormonas, se aplacan. Pero solo un poco. Porque son negativísimas. Tengo horribles presentimientos. Pienso… ay, me vais a matar. Pero pienso que el Señor de las Bestias me la está pegando. Sí, estoy convencida. No solo eso, puesta a pensar, rizo el rizo y creo firmemente que él y mi hijo están en la playa CON OTRA. Es más, seguro que con alguna choni absurda y patética, siguiendo la estela de Hugh Grant, que teniendo por novia a Liz Hurley, va y se lo monta con una lumi de baja estofa llamada Divine Brown. Sí. No me puedo quitar esa idea de la cabeza. Ni me puedo quitar de la cabeza que yo suelo acertar en todo.

Pero que mientras yo, embarazadísima, me sacrifique yéndome a trabajar fuera, sin poder estar con mi hijo, para ganar cuatro perras y conseguir la baja maternal, él aproveche para irse de vacaciones y ponerme unos cuernos de escándalo, DELANTE DEL PEQUEÑO, sería demasiado fuerte, ¿verdad? ¿VERDAD? ¿¿VERDAD??

No creo que estos pensamientos me vengan nada bien para la gestación de un bebé, pero… ¿cómo evitarlos? El embarazo, la distancia, la tristeza, las hormonas… Un cóctel terrible.

Niño

Aquí, no para de llover.


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