DIARIO DE UNA EMBARAZADA. Cap 33. Embarazo, la excusa perfecta para el (habitual) sedentarismo

Estoy trabajando en un programa de esos que tienen una presentadora mona, alta y delgada, como tu madre, morena, saladaaaaaa (conocéis la canción, ¿verdad?). Esta presentadora se levanta a las siete todos los días para hacer yoga y luego se desvive por practicar algún deporte. Hoy ha salido a correr, “bah, nada, 40 minutos”. Nada, dice. Si yo corro cuatro minutos me tenéis que recoger en camilla. El caso, entre este trajín y que come despacio y preferiblemente verduras… Luego nos preguntamos que qué hacen las demás para estar perfectas. Pues esto, hacen esto.

Niño

Nos encontramos en un entorno muy chulo y la verdad es que apetece conocerlo hasta corriendo. Me da envidia verla con sus mallas y sus deportivas, toda activa y enérgica, y lamento estar con este bombo que no me deja ir de ágil por la vida. Lamento… de pacotilla. En el fondo de mí sé que me viene de lujo para tener la excusa de no hacer deporte. Me conozco. Si no estuviera embarazada la vería irse a correr y yo diría que, oigh, vaya pena, que no me he traído mis deportivas (partiendo de la base de que no tengo) ni mi ropa para correr (que tampoco), y que por eso no la acompaño. Tendría otra excusa pero más chusca y además me sentiría fatala de la vida. Porque sí que podría correr y no lo haría. La culpabilidad me mataría bastante. Así que… ¡¡ole mi embarazo!!

Niño


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