Desayuno con mascotaaaAAAAARGH

Que muchos opináis, y estoy de acuerdo, que qué guay que el Señor de las Bestias sea el Señor de las Bestias y mis hijos tengan la oportunidad de estar en contacto con toda clase de animales.

Claro que igual alguno cambia de opinión cuando vea con qué clase de bicho comparten el desayuno…

niño_araña

¿Lo veis? Esperad, que os lo acerco.

araña

Pues no son mis hijos los que corren peligro. Es la tarántula.

bebe_araña

Hay que contener la manica del bebé para que no la aplaste. Las tarántulas, pese a lo que os pueda parecer, son muy delicadas. Sus pelos son urticantes si los desprenden cuando se sienten amenazadas, sí, pero de ahí a producir la muerte, va un trecho. Otras arañas sí pueden resultar mortales. Pero si a esta la dejamos en manos de estos dos, sobre todo del más canijo, no dura ni dos segundos.

Y, ahora, una reflexión acerca de la relación entre niños y animales. La mente de los críos es un lienzo en blanco. A todo se acercan con curiosidad. Ni con miedo, ni con asco, ni con nada. Simplemente con curiosidad. Su percepción acerca de lo que les rodea, la relación que establecen con el mundo, depende muy mucho de lo que les transmitamos. Y yo no digo de exponerlos a pelos urticantes de araña o a acariciar los dientes de un cocodrilo, para eso estamos los adultos, para advertirles e informarles de lo que es peligroso y lo que no.

Pero hago desde aquí un llamamiento a esos padres que, cuando ven que su pequeño se acerca a un perro, enseguida les gritan, presa del pánico: “¡No! ¡No vayas! ¡Cuidado! ¡Muerde!”. ¿Qué necesidad? ¿Por qué meterles ese miedo hacia los perros? ¿No suelen ir con un dueño que es al que hay que preguntar si tu hijo puede acariciar a su perro? ¿No es el propio dueño el que, si tiene un perro un poco difícil, avisa de que tu hijo no se acerque? Por lo demás, y diría a bote pronto que en un 90% (este porcentaje me lo he sacado de la manga), los perros que vemos por ahí paseando con gente no solo son inofensivos, sino simpáticos, adoran las caricias, y probablemente se mueran por jugar con tu hijo.

Padre que metes miedo a tu hijo con los perros: vale, no le pongas una tarántula como sombrero, pero déjale que establezca una relación cordial, amigable y respetuosa con ellos, las mascotas y los animales en general. Le vas a hacer un gran favor.


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