Deberes

Este año nos ha tocado en gracia una profesora para nuestro hijo que tiene fama de ser la más dura y seca que existe en el cole. Todas las madres se han echado las manos a la cabeza y es porque aplica mucha disciplina. Yo de momento sigo con las manos en su sitio. A mí eso no me parece mal. Sí, quizá, que no sea capaz de esbozar una sonrisa cuando le dices “buenos días” y le dejas al crío en clase. Pero bueno. Ella verá.

Lo que es terrible, TERRIBLE, es lo mucho que nos hace trabajar a los padres. Y estamos en octubre. Ya nos avisó en la reunión de presentación, y además dijo que no aceptaba la, según ella, burda excusa, de que no tenemos tiempo, de que nos iba a mandar muchos deberes. Porque son eso, deberes, y nos los encarga a la familia al completo. Le invitaba yo a esta lista que vive en los mundos de luz y de color un par de días de mi vida, a ver si le daba tiempo a andar recortando fotos, pegando chismes o ideando cosas que, además, tienen que ser originales. Porque, sí, dijo que iba a mandar trabajos pero que no hiciéramos el típico mural de cartulina pintado y con fotos, que quería cosas originales, fuera de lo común. Ah, bien, pues si no hacemos las típicas cartulinas cuando nuestros hijos tienen ¡cuatro años…! (el mío de hecho aún tres), ya me dirás cuándo. ¿De qué vamos saltándonos pasos? ¿Por qué hacer madurar a los críos antes de tiempo?

Y, ni corta ni perezosa, dicho y hecho. Nos manda realizar un trabajo según el TEMA que nos corresponda. Están hablando este trimestre sobre las emociones. No sé si tuvo la deferencia de contemplar que El Cachorro es de diciembre o qué, pero a nosotros, junto a algún otro agraciado más, nos tocó uno fácil: hablar de la alegría.

frase

Ya veis, toda una disertación, porque, a todo esto, los críos exponen el trabajo en clase para sus compañeros (esto me parece buena idea).

Pero, no os lo perdáis, otros niños (mejor dicho, otros padres) tuvieron que hacer un trabajo sobre Miró, por ejemplo, y cosas aún más complicadas. Recuerdo: CUATRO AÑOS tienen los peques. ¿¿MIRÓ?? ¿Estamos locos? No la quiero imaginar dando clases de arquitectura. Como trabajo de fin de proyecto es capaz de mandar la construcción real de un aeropuerto.

Bien, yo ideé algo para una cartulina. Sí, la típica cartulina. De color amarillo, que simboliza la alegría, y con un agujero con forma de cabeza. Y se acabó. Así, El Cachorro y todos los de su clase podrían encajar el careto y poner el gesto de la emoción que prefiriesen.

niño

Ya veis qué chorraduna. Pues un exitazo bárbaro. Todos en clase se divirtieron de lo lindo con el trabajo. ¿Todos? No. A El Cachorro le dio vergüenza y fue el único que no metió la cara. Pero… ¿a quién habrá salido? En fin, dejando aparte el tema de la timidez que está desarrollando mi peque, el hecho es que fue el que triunfó, mucho más que el crío que llevó un PDF.

El caso es que cada semana esta profesora nos manda hacer cosas, así que hoy no me ha quedado otra que llevar un par de deberes (de los cinco que tenemos) al restaurante donde hemos ido a cenar, para ir cumpliendo.

niño

Porque, no, hija, no. Los padres de El Cachorro no tenemos tiempo de hacer trabajos llegando a las ocho de la noche a casa, ocupándonos de dar de cenar al crío y de atender a su hermano bebé, de bañarlos, de acostarlos, de cocinar para el día siguiente, de poner lavadoras, etc. Que el día que todo sale redondo me siento a las once y media de la noche y aún sin cenar. Como para estar haciendo un master en Creatividad con el PowerPoint y Sin Él, vamos, hombre, no me jodas.


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