De casas preparadas o sin preparar

A ver, una amiga que vino a casa con su cría cuando mi nene era un recién nacido, observó mi decoración y sentenció que no tenía un hogar preparado para críos. Que a ver cuánto me duraba ese jarrón con corales que lucía encima de la mesa de la tele. Que mejor me fuera despidiendo de él.

Hoy, con un niño de año y casi cuatro meses, que no para de moverse por ahí, de andar, saltar y escalar encima de los muebles, he de decir que ese frágil adorno sigue en su sitio, sin mella alguna. ¿Es demasiado pronto para cantar victoria? ¿O la cosa consiste en adaptar al niño a la casa y no la casa al niño?

Comida

Ni que decir tiene que la hija de esa amiga fue directa hacia los corales, los cogió, los sacó, los esparció encima de mi mesa de cristal, jugó con ellos y tiene madre de milagro.


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