A cubierto

Llueve y se plastifica al nene entero, con carrito y todo. Y cuando va ahí metido, dentro de un saco gozoso y abrigado, tan calentito, a resguardo de la lluvia, siendo llevado y traído, viendo el mundo pasar desde su particular mirador, pienso… qué pobre.

Niño a cubierto

¡Con lo bien que estaría aquí caminando bajo el agua, sintiendo gotas heladas entrando por el pescuezo, que has olvidado proteger, intentando empujar un carro con una mano y llevar un paraguas con la otra, consiguiendo no hacer bien ninguna de las dos cosas, pisando esas baldosas traicioneras que te calan el zapato y el calcetín y te pegas todo el día con los pies encharcados, pasando un frío húmedo y que pela! ¡¡Con lo divertido que es esto!! ¡El cúmulo de sensaciones! Qué duro es ser bebé.


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