Comentarista de videojuego

El Cachorro está jugando a su juego favorito del mundo mundial (también porque creo que es el único que conoce). Es el de MEG (Megalodón). Creo que ya os lo conté pero os refresco la memoria. Es de un tiburón que se zampa todo lo que pilla, desde peces a personas. Disfruta de lo lindo (El Cachorro. Bueno, y el tiburón). Y como, yo al menos, se lo dejo entre poco y nada, cuando lo pilla no hay quien lo despegue de él. Está absolutamente enganchado. Y en el viaje de vuelta de la casa rural, y como colofón a un superplan de cumpleaños, se lo dejamos.

madre 9 (1)

Lo divertido del videojuego es que El Cachorro retransmite cosas que suceden y dialoga con él. Así que nos pegamos todo el viaje escuchándolo:

– Ah, caca de la vaca – Su tiburón no ha podido comerse algo.

– Cuando consiga el Megalodón va a saber con quién se mete, ¡con alguien de su tamaño! – Porque se juega con distintos tipos de tiburón, que se van consiguiendo con puntos, y los de más puntos se pueden comer más cosas

– Es que lo voy a matar –. Aquí le entra la rabia pura.

– Aaagh, caca de tiburón. Jopé. ¡Tienes que subir ahí, te lo he dicho miles de veces! ¡Y si te mueres es tu culpa! – Se ve que este tiburón que ha escogido deja bastante que desear.

– Ay, me ha tocado eso. Quita, quita, quita, quita, quita, voy a morir –. Jaajajajajaj, me parto. Si te toca una medusa o una mina submarina, mueres.

– He cogido más rapidez, o sea que, chiquillos, manos arriba –. O es otro tiburón, o es un extra que ha conseguido de repente

– ¡Soy el rey de los tiburones! – Debe haber conseguido ya el megalodón.

– No me disparas que te hago chuchipapilla. – ¡Toooooma amenaza!

– ¡Luchaaaaaa! ¡Toma! ¡Toma! ¡Toma! – En pleno fragor de la batalla.

– ¡¡No me echéis la culpa, señores!! – ¿Pero cómo es que se expresa así?

Todo esto que os escribo, es de los últimos diez minutos del viaje. Cuando me ha dado por pararme a escuchar lo que decía. He ido apuntando frases. ¡Pero qué no habrá dicho durante hora y media de viaje! Mi hijo es tronchante, la verdad.


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