Cine soporífero

Nos vamos al cine los cuatro y, a mitad de peli, Don Bimbas decide realizar una crítica.

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Lo malo de esto es que este post lo escribo a raíz de encontrarme la foto en este día, pero no tenía nada pre escrito al respecto como suele ocurrir con mis entradas al blog y, claro, un año después no recuerdo de qué película se trataba. Porque si no sería cuestión de comprarla y ponérsela cuando se le atasque lo de tener que ir a dormir, porque mano de santo, oiga.

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Yo continúo trasladándome siendo empujada en mi silla de ruedas. Y, lejos de despertarse él yendo encima de mí, prolonga su sueño.

Se ve que también esto funciona. Hace unos días, en el Matadero…:

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En un sitio tan de cultura como este, nosotros bien podríamos haber sido un happening de la Virgen María (impedida) y el niño Jesús (agotao) del s. XXI. Aunque a los allí presentes se inclinaban más bien por que parecíamos una rumana mendiga con su hijo endrogao o con la boca abierta como si llevara un mes sin comer, pidiendo.

Pero volvamos al tema. Don Bimbas es un tipo que no necesita dormir lo mismo que los niños de su edad. O eso parecía… Nos preguntamos si le ha dado por recuperar sueño cuando, al día siguiente de la sobada cinematográfica, invitamos a una vecina amiguita de Don Bimbas a casa para jugar y…adivinad quién acaba jugando con ella…

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…y quién, al lado, amenizando la sesión con unos cadenciosos ronquidos.

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Pero, esperad que, por la noche, pronto, continúa de la misma guisa.

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¿Y al día siguiente? Al día siguiente no cena, porque también cae K.O. justo antes.

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No sé qué le pasa últimamente. ¿Le ha picado la mosca tsé-tsé?


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