¿Chuches?

Ha venido El Cachorro de clase con una bolsa de chuches porque era el cumple de un compañero. Mola, la bolsa. Son mis chuches preferidas. Pero por desgracia, y espero que no sirva de precedente, a El Cachorro también le han gustado (normalmente prueba una, y el resto para mí). Y además ha compartido con Don Bimbas (maldición). El caso es que se ha comido dos de tipo esponjoso, y un par de trocitos el pequeño, y luego ha llegado a un ladrillo del que también he partido una miaja para el bebé. Y éste, en vez de comérsela, ha empezado a jugar con ella. Para cuando me he querido dar cuenta, había restos de un engrudo naranja pegajosísimo por la silleta, por los zapatos, por la ropa… y por supuesto por las manos.

niño

Yo, gran defensora de las chuches y de sus bondades, que ni con mil vídeos de pieles de cerdos siendo procesadas para acabar como regalices azucarados logran que deje de adorarlas, hoy he experimentado la extraña sensación de aborrecerlas.


Deja un comentario *
* Tienes que pertenecer al Club Cosmo para poder hacer comentarios