Chamuscando al pequeñito

Joooooooooooder. Ha cogido el Señor de las Bestias a los dos críos y, antes de salir de viaje en coche, les ha dado una vuelta encima de mi moto nueva por el garaje.

Esa moto es incandescente, el Infierno sobre ruedas. Jamás me he montado en algo que quemara tanto. De hecho, y eso que iba con extremo cuidado, el mismo día de mi cumple, cuando la estaba probando yendo con unas bermudas, me quemé un poco (un poco, comparado con mis dos quemazos míticos en la pierna, uno de ellos del verano pasado).

madre 21 (1)

(El nuevo es el de arriba del todo).

Pues bien, cuando la aparca para coger el coche y largarnos de viaje, va y quema a Don Bimbas. “¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!”, grita el pobre.

Yo me asusto. Sé lo que es eso. Y sé la guerra que dan estos quemazos, que son lo peor. Sé los cuidados que requieren. Sé lo que duelen y molestan. ¡POBRE MÍO!

Le echo una bronca del carajo al Señor de las Bestias. “No es nada”, dice. “Sí, sí que lo es”, le replico. Si me conoceré el percal. Parece que no es para tanto, y luego es aún peor de lo que parece.

madre 21 (2)

El pequeño, OBVIAMENTE, hecho un mar de lágrimas. Pero cuál es mi sorpresa que, su disgusto, aparte del lógico dolor, provenía de otra preocupación. Me dice: “No quiero ser zombi…”

¡Jaaaa, ja, ja, ja, ja!

Ay, por favor. Resulta que, cuando yo me quemé el verano pasado, mis hijos, sobre todo El Cachorro, hizo que enseñara la pierna de zombi día sí, día también, a sus amigos en la piscina. Por supuesto, mis hijos veían la pierna de zombi (la herida asquerosita) a diario. Pues se ve que caló tanto que ahora coge y me viene con esas…

madre 21 (3)

Ay, mi chiquitín. Marcado ya de por vida. Y con unos días por delante bastante aparatosos, de intentar curar la herida, a la que no le puede dar el sol ni se puede ensuciar, EN LA PLAYA…


Deja un comentario *
* Tienes que pertenecer al Club Cosmo para poder hacer comentarios