Carnaval, carnavaaaaal

Ya estamos. Un año más. Que con eso de que las fiestas para los críos son como las bodas gitanas que duran días, resulta que además del día de Carnaval propiamente dicho, llevamos toda la semana con la historieta.

El lunes tuvo que ir al cole con el pijama puesto. No sé qué gracia le ven a eso, pero se la deben de ver, porque es el segundo año que lo hacen.

El martes hubo que pintarle algo en la cara. En nuestro caso, esto.

niño_carnaval

El miércoles ya era un más difícil todavía, porque debían llevar los críos un accesorio en la cabeza. Y ponerle algo en la cabeza a mi hijo es misión imposible. (* Ver post antiguos relacionados con disfraces, como justo el de febrero del año pasado, el día que repudió el capuchón de cota de malla del disfraz de caballero, o hace poco en Navidad, que fue de Papá Noel sin gorro, y así).

Para el jueves se vienen arriba y ya piden que vayan los críos “vestidos elegantes (de fiesta)”. ¿Qué necesidad? Yo recuperé una pajarita que formaba parte de una camisa de verano del crío y que jamás ha utilizado, y esa es la gran aportación…

Sin título

Y por fin, el viernes, tuvieron que ir disfrazados de prehistóricos. Lo lleva al cole el Señor de las Bestias y me envía el siguiente mensaje…:

“Si ves los disfraces que se han currado en el cole, el nuestro es de indigente prehistórico”.

Sin título

Vale, es que la peña, con la tela sobrante, ha fabricado hasta cubrezapatos. Hay padres que son de un entregado y de un apañado que me dan auténtica envidia. Pero a mí me parece que mi niño ha quedado bastante aparente. Con su brazalete y su colgante de diente de tiburón.

Yo diría que superamos la semana con dignidad.

2 pensamientos en “Carnaval, carnavaaaaal


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