Campeonato de cabezonería

A Don Bimbas le encanta el yogur. Pero esta vez le he dado yogur natural, a pelo, sin azúcar. Así se lo comía El Cachorro en su día, y oye, si a este también le gusta así, pues mejor que mejor.

madre 28 (1)

No. No le gusta. Ni ver.

Entonces le digo que espere, que le voy a poner azúcar y que ya verá qué rico está.

Que si quieres arroz.

– ¡¡NO!!
– Cariño, de verdad, pruébalo ahora solo una puntita, ya verás que sabe totalmente distinto – le acerco la cuchara a los labios.
– ¡¡NNNNNNNOOOOOOOOOO!!
– Vengaaaaa, que te va a gustaaaaar, haz caso a tu mamá que siempre que te dice que te va a gustar algo va y te gustaaaa.
– ¡NO! ¡NO! ¡NO!

Cerraba la boca que ni la puerta de un refugio antinuclear en pleno Armaggedon.

– Cariño, me pones del higadillo, qué cabezón eres. Abre la boca.
– ¡¡No tuta!!
– Pues si tú eres cabezón, tu mamá, más. Que no me conoces. Y ahora, mira tú por dónde, me he encabezonado con que pruebes un poquito del yogur y no pararé hasta que lo hagas.

Un duelo de titanes.

Y al final, ¿qué ha pasado? Pues que le he obligado a abrir un poco la boca (que mis sudores me han costado), le he enchufado un poquitinino de yogur… y ha relajado el gesto y todo.

– ¿Te gusta?
– ¡Ti!

madre 28 (2)

UFFFFFFFFFFF. Señor, qué lugar tan cerca de ti me estoy ganando.


Deja un comentario *
* Tienes que pertenecer al Club Cosmo para poder hacer comentarios