Calco

Salta El Cachorro: “Ay, por el amor de Dios”, que es una expresión muy mía. Y a pesar de que no es la primera que le oigo, que también es dado a decir “ah, de verdad”, le pregunto.

– Uy, ¿y eso?
– ¿Qué?
– ¡Hablas como yo!
– Sí, me gusta.
– ¿El qué? ¿Mis expresiones?
– Sí.

madre 22 (1)

Pues a mí me chifla que le haga gracia cómo hablo y que me quiera imitar. No ya por el hecho en sí, también porque de esa manera identifico expresiones mías que no sabía que decía tan a menudo, que, en efecto, son muy mías, y porque me parece la bomba oírlo expresarse así, como un mayor, o como una Amaya Rey cualquiera.


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