Cachorro acuático

Este niño adora el agua desde siempre. Una de sus grandes aficiones es la de sumergirse y, si pudiera tragarse toda la de la bañera, mejor que mejor.

Niño

Aquí anda, con la línea de flotación en la nariz y tan contento. De vez en cuando se escurre para abajo y se parte de risa. Susto, ninguno. Emerge corriendo, vuelve a encontrar el equilibrio enseguida y continúa disfrutando de su baño bebido.

Pero para cuando se canse de estar en remojo, ya tiene un plan B, todo preparado para ir en “umaco” (un barco) que acaba de ver por la calle. Este:

Niño

Oye, que si trasatlánticos de esos de dieciséis pisos, con bien de hierro y toneladas, flotan, ¿no va a hacerlo esto?


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