Bajo control

Que Don Bimbas se despierte por la noche y lloriquee y se queje, no es novedad. Es decir, es el pan nuestro de cada día. La mayoría de las veces se queja de dolor de rodilla (de verdad, a mí esto no me parece normal, pero la pediatra insiste en que sí), pero hay otras que se trata de otra cosa.

madre 2 (1)

Esta noche se despierta protestando. Cuando acudimos el Señor de las Bestias y yo, él enseña las manos.

– ¿Qué le pasa en las manos? – pregunta el Señor de las Bestias.

Y yo, que lo he acostado, sé perfectamente que le pasa. Le pasa que le faltan los dos muñequitos con los que se ha ido a dormir. Esos muñequitos que, una vez ha caído en brazos de Morfeo, yo le he quitado de la cama para que no se los clavara. Pero él tiene un sexto sentido que le avisa de cuándo está sucediendo una “traición”, por lo visto. Y él sabe perfectamente con qué se acuesta y quiere que sea lo mismo con lo que se levanta. El señorito.

Imposible darle gato por liebre.


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