Atracción fatal

Llevo a los niños al cole. Cuando se aleja El Cachorro, le grito: “¡Y no te olvides de la carta!” Se va asintiendo y diciéndome adiós.

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Cuando me dispongo a salir, la mujer que actúa como conserje se me acerca y me dice: “¿Sabes que hay una niña enamoradísima de tu hijo?” “Qué me vas a contar”, le replico.

Me dice que ayer la cría se pegó media mañana llorando. Que su profesora alucinaba.

“¿En serio?” Madre del amor hermoso. Esto es más grave de que lo creía. ¡Esto es Atracción Fatal!

Y no sé yo si había que preocuparse por que una niña de esta edad se muestre tan despechada…

Total, que no veo la hora de recoger de nuevo a los críos para que El Cachorro me cuente qué ha sucedido.

Al salir, le digo:

– Bueno, qué, qué ha ocurrido. ¿Lo habéis arreglado?
– Sí. Me ha dicho: “Es que ayer estaba muy nerviosa” y yo le he dicho: “Ah, vale”.
– (…) ¿Y?
– Eso.
– ¿Cómo? ¿Ella se te ha acercado a ti?
– Sí.
– Tú a ella no.
– No.
– ¿Y te ha dicho que ayer se puso nerviosa?
– Sí.
– ¿Y tú que le has dicho?
– “Ah, vale”.
– ¿Solo eso?
– Sí.
– ¿Y la carta? ¿Se la has dado?
– No.
– ¡¡¡Pero buenooooooooooooooo!!!

No hay manera, con este hijo mío.

– ¿Pero por qué no se la has dado? ¡Luego te quejas de lo mucho que te costó escribirla!

Me toca pegarme todo el fin de semana haciendo hincapié en que no hay necesidad de que alguien se quede con una idea equivocada de algo, que hay que explicar las cosas, que lo tiene que arreglar del todo y que ha de ser valiente en general, tanto con ella como delante de sus amigos.

(Por cierto, y ahora voy a hacer una lectura de adultos por si sirve para adultos, que algunos tienen reacciones de críos…: La manera de proceder de ella tampoco fue la más adecuada. Porque escribir a alguien y citarle no implica que esa persona esté obligada a acudir. A ver, que no es el caso, PARA NADA. Pero imagina que vas a alguien que no sabes si tiene interés en ti o no y le escribes proponiéndole una cita. Esa persona podrá ser libre de elegir si va o no va, ¿verdad? Y si decide no acudir, pues nada, has quemado ese cartucho, por lo menos no te quedas con las ganas de haberlo intentado, y además por fin te cercioras de los verdaderos sentimientos que despiertas en esa persona; y lo que tienes que hacer es asumirlo todo, y no ir y tirarle nada a la cara entre lágrimas. Esa persona no tiene la culpa.)


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