Alimentación complementaria

Sí, claro. La que tiene Don Bimbas se complementa mucho… con berrinches.

Todo comenzó más o menos bien, tal y como comentaba hace unos días. O sea, mal. Pero al menos se metía la tetina en la boca, aunque fuera para mordisquearla, como si de otro mordedor se tratara.

bebé

Ahora vamos de mal en peor. Sabe de qué va el asunto y no le mola ni un pelo, como se puede observar en el fruncimiento de sus cejas de la foto… Ni siquiera si el recipiente está lleno de MI leche. Me lo está poniendo harto difícil cuando además yo tengo un curro en ciernes.

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Ya, claro, cada bebé tiene su ritmo, pero cuando no puedes acoplar el tuyo al de él… Lo tengo que destetar, y lo tengo que hacer ya. La vida manda, qué se le va a hacer. Y así estoy yo ahora, desesperada. Porque ni tetinas ni jeringuilla ni cuchara ni nada. Teta, solo teta. Solo es feliz así.

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Y le tengo que obligar. Eso ha tenido una consecuencia visible: del esfuerzo que hace para resistirse, se le ha salido el ombligo. 

Soy consciente, sí, de que no hay que obligar a comer. De que se consigue el efecto contrario. De que pasamos de no admitir otra cosa que no sea teta, a directamente aborrecer otra cosa que no sea teta.

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Ni con su adorado hermano mayor se deja.

Pero tengo que incorporarme al trabajo. A uno de esos de los que no te puedes escapar para alimentar a tu bebé. ¿Qué hago, por favor? ¿Le unto puré en el dedo gordo del pie?

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Una solución (real y adaptada a nuestra situación) quiero.


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