Alergía

Hoy le hemos hecho al nene una prueba de alergia y, sí, le da.

niño

El pobre rasca que te rasca la cara roja que se le ha puesto.

Y he aquí en qué ha consistido dicha prueba:

gato

Pues sí. Exposición directa. La ha traído su padre hoy a casa cuando El Cachorro estaba con dos amiguitos, y entre los tres le han dado un tormento a la bicha que no ha tenido nombre. Todos la querían coger. A la vez, claro. La han perseguido y no le han dado tregua ni cuando se ha escondido debajo de la cama.

niño

Ha intentado darles esquinazo en un zapatero.

niño

Intento asimismo infructuoso. Al final ha acabado encontrando un buen escondite…

gato

(En la zona del armario del Señor de las Bestias. La mía está más ordenada).

Y es entonces cuando me fijo en mi hijo y lo veo con la cara roja, rascándose. “Ay, ay, ay… ¿no será eso alergia?” Pues toda la pinta, sí. Maldita sea.

A todo esto, cuando El Cachorro llevaba ya tres horas durmiendo, he ido a ver a la gata, que se ha decidido a salir de su maravilloso escondrijo. Ha curioseado por todo, intentado arañar mi sofá (la infeliz no sabe que ha estado al borde de la muerte), subido a mi ordenador y tecleado con sus patas, encaramado en mi espalda y dado un masaje en mis hombros… en fin, que se ha escaneado la casa entera y la ha hecho suya. Por supuesto, por precaución, la siempre abierta puerta de la habitación de El Cachorro ahora estaba cerrada. Pero mi pequeño tenía sed… He ido a por un vaso de agua y entrado a dársela. Cuando salía ya estaba viniendo la gata, con la intención de revisar ese cuarto que le faltaba. Y le he parado los pies (las patas). PEEEERO, El Cachorro ha querido, inconscientemente, tentar de nuevo a la suerte. Ha vuelto a pedir agua. Y la gata en esta ocasión estaba preparada…

Le llevo el vaso intentando despistar a la gata, entro en la habitación, dejo la puerta abierta para ver con la luz del pasillo, por no encender la del cuarto y terminar de despertar (y desvelar del todo) al crío, le doy el agua vigilando la puerta y el pasillo, y cuando ya voy a salir, aparece. Oye, ¡pues qué perra le ha entrado a la gata con entrar en la habitación de mi hijo el alérgico! Porque la he empujado para atrás una vez. Y ella vuelta a intentar entrar. Otra vez para fuera. Y ella erre que erre. Bueno, que hemos estado ahí el gran rato peleando porque yo la echaba y ella se zafaba y escabullía para entrar. Hacía tiempo que no veía a un ser vivo tan obstinado. ¿¿Por qué razón quería entrar, por favor?? No sé ni cómo la he agarrado ya al final y he logrado cerrar la puerta. Gata cabezota.

Ah, pero ella, sola, no se iba a quedar.

gato_con_mujer

Menos mal que parece que al bebé no le ha hecho reacción…


Deja un comentario *
* Tienes que pertenecer al Club Cosmo para poder hacer comentarios