Al rico restaurante

El Cachorro tiene fijación con los restaurantes. Sobre todo si tienen terraza. Y tan es así que le entra hambre a capricho, según ve un restaurante a mano o no. Si vamos por la calle y divisa uno, enseguida te suelta: “Tengo hambre…” “Muy bien, cariño, ahora cenas en casa” “No, pero de aquí…”, te dice. Jajaja. Qué morro. Nos va a arruinar.

niño

Está alcanzando nivel experto en sableo.


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