Al rescate

Después de pegarse Don Bimbas una hora llorando en la piscina, y yo venga de mecer, de aupar, de dar vueltas con el carro… cómo tenía que tener la cara de desencajada (provenía de una noche EN BLANCO, patrocinada por el mismo sujeto), que ha venido un vecino, me lo ha arrebatado y me ha dicho: «Hala, descansa un poco».

piscina

Qué secuestro más maravilloso. Vecino de mi vida y de mi corazón.


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