Un adiós para comérselo

En mi casa el Señor de las Bestias lleva a El Cachorro a la guarde por la mañana y yo lo recojo después de comer (después de comer yo, porque él lo hace cuando en España nos tomamos el pincho de tortilla o la palmera de chocolate de media mañana). Pues bien, uno de mis momentos favoritos del día es cuando despido a mi hombrecito.

Niño

Se da la vuelta, agita la mano (que en vez de decir adiós, adiós, parece que está matando moscas en el aire o zurrando a su amigo invisible, de los meneos que le da), y se va. ¡¡Y me parece TAAAAN MOOOOONOOOO!!


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