Aciertos y errores

Estoy trabajando en un programa de televisión sobre el post parto. Y resulta que me estoy enterando de cosas que ni me había figurado. Yo que me andaba pavoneando de lo bien que había hecho todo, y resulta que todo todo, lo que se dice todo, no. Y me pena. No hice crianza natural con mi bebé, así que me perdí verlo trepar encima de mí hasta localizar él solito mi pezón. “Dar el pecho no tiene que doler… ¡nada!”, y como no me informé sobre posturas para darle de mamar, me hizo unas grietas de escándalo y acabé abandonando, y me hubiera gustado sentir ese placer del que hablan. Al minuto uno le metí el chupete, incluso cuando él mismo lo escupía, ahí estaba yo, ñeque, ñeque, obligándole a mantenerlo en la boca, cuando en el primer mes es una interferencia a la lactancia y, el pobre, lo que necesitaba no era un chupete, era comer. Todo esto yo no lo sabía. Así que ahora, aunque actué desde el más profundo desconocimiento, ando penando por las esquinas.

Menos mal que mis amigas, en especial la tata del nene, y una marca de pañales que cada mes me envía vía mail consejos sobre cómo cuidar al bebé, me suben la moral. La marca de pañales justo indica cosas que yo ya hacía antes de leerlas.
Por ejemplo: Mi hijo apenas ha usado calzado y ha aprendido a andar más descalzo que con zapatos. Y acabo de leer en el mail que aprender a caminar descalzo es ideal. ¡Yuju! Y como eso, prácticamente todo lo que he hecho (también sin saberlo), que son muchas cosas.
Y la tata de El Cachorro… ¡uy, la tata! Es una enamorada de los niños e intenta rodearse de todos los bebés que puede. Y ha visto muchos. Y ha cuidado muchos. Y controla. ¡Y no para de decirme que cuando sea madre le encantará ser como yo! Que no soy histérica, que soy natural, que dejo que el nene se equivoque, se caiga, se maneje solo, que le cuido y le mimo pero que también soy firme, que… ¡Un dechado de virtudes! Vale, es mi amiga. Pero le importa El Cachorro muuuuucho más que yo, así que si lo estuviera haciendo mal no creáis que no me pediría explicaciones…

Niño

(Por favor, qué guapo. Si este niño no acaba siendo modelo…)

Total, que al final, habiendo acertado o habiéndome equivocado, no me cabe la menor duda de que soy la mejor madre para mi niño. Y no diré que sé que cada una es la mejor para el suyo porque no lo creo. Hay críos que tienen madres (y/o padres) que es para tirarlas por un barranco.


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