Abuelos confortables

Cuando mis hijos utilizan a sus abuelos como almohada…

niño

Mis padres han venido de visita a mi casa. Y a mí me viene de perlas para descansar un poco. Al día siguiente de esta instantánea en la que El Cachorro se queda tostado sobre la palma de la mano de mi padre, en un acto de generosidad y compasión, mi madre se ha levantado para atender a Don Bimbas por la mañana para que yo siguiera durmiendo un poco, después de una (otra) nochecita toledana.

Cuando por fin vuelvo yo a la vida, entro al salón y me encuentro a mi pequeño como un ceporro encima del brazo izquierdo de mi madre.

niño

“Llevo así el gran rato. Parece que tengo el brazo incorrupto de Santa Teresa”. Lo tiene como dormido y no se atreve a moverse por si el pispajo se despierta, que tiene muchas probabilidades. Manda huevos que el sueño de un pequeño pase por la tortura de su abuela.

P.D. Mi madre es muy de comparaciones de ese pelo. Si tiene algo inmóvil, tieso o frío, lo tiene como el brazo incorrupto de Santa Teresa o como la pata de José Antonio Primo de Rivera.


Deja un comentario *
* Tienes que pertenecer al Club Cosmo para poder hacer comentarios