A ver si va a ser eso

Como de costumbre, sueltas al pispajo y sale corriendo. Cuanto más le llamas, más lejos se va y más pasa de ti. Nosotros desgañitados: «¡Pablo, Pablo, Pabloooooo!»

niño

Y es entonces cuando el Señor de las Bestias hace la pregunta del millón: «¿Sabrá que se llama Pablo?»


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