Estiró la pata pero no arrugó el hocico

A ver, resulta que la postura preferida del mocoso es estirar la pierna y quedarse de esta guisa.

¿A qué puede responder esto? ¿Es un tic? ¿Una parálisis transitoria? ¿Una postura de yoga? ¿Una provocación en toda regla para que le agarre el piecito y lo achuche, le haga cosquillas y me lo coma?

Pero parece ser que le relaja. Tanto, que luego está la siguiente variante:

¿¡A ver si va a ser “mamá, se me han quedado pequeños los pantalones y me aprietan los pies… ¿¡no lo ves?!”!?

2 pensamientos en “Estiró la pata pero no arrugó el hocico

  1. Uy, pues con el pijama pequeño vamos fatal! Así cómo vas a dejar que su reflejo plantar funcione?? Te voy a mandar una doula pero ya!!


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