Si las miradas matasen

Episodio tal y como me lo cuenta el Señor de las Bestias.

Hoy ha llevado a nuestros dos hijos al pediatra. El Cachorro lleva cinco o seis días con fiebre y tosiendo como una moto estropeada. Y Don Bimbas también amaga con pillarse lo mismo que su hermano, puesto que el día anterior ya nos llamaron de la guarde, que 38º.

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Total, que les toca el turno y Don Bimbas entra en la consulta tirándose eructos, que es una gran afición que tiene que me vuelve a mí loca de contenta, como os podréis imaginar. El pediatra, que por cierto es un ser un tanto extraño que conocimos cuando sustituyó a la titular y ahora mismo ya desconozco si vuelve a hacerlo porque es verano o si va a ser para siempre, es un tipo muuuuy peculiar, que cada cosa que hace te la cuenta como si se estuviera examinando del MIR. “Esto puede ser zofaileas farigintivis, claro que también tiene síntomas de neumoflusflis carvergen”. Y luego tiene otras rarezas que ya nos han hecho tildarle en el barrio como “el pediatra loco”.

Cuando “el pediatra loco” ve (y escucha) a mi maleducado hijo, pregunta:
– ¿Qué ha desayunado?
– Leche – contesta el padre.
– Parece que ha desayunado cerveza, jaaaaajajajaja. – Se ríe de su propia gracia. Y como muy fuera de lugar.

Don Bimbas… buenoooooo. Don Bimbas se megachina. Es que estaba cantado. Cuidadito con él. Que no sienta que alguien le hace burla porque te la cargas. Porque cuando Don Bimbas se cabrea, ojo.

Su padre, cuando me lo cuenta, meado (bueno, meada yo, porque él narra y yo me troncho). “Total, que coge y le pone una de sus miradas, en plan «te-voy-a-matar hijo-de-puta». (Es que son así sus miradas, como sin contemplaciones).

Así, calentito como estaba, “el pediatra loco” le dice de ir hacia la camilla. Y él tieso. Rígido y con cara de pocos amigos. Callado. Ignorándole. Le dice “levántate la camiseta” y él en plan que se la levante tu padre. Aún y todo, lo han conseguido. Otra cosa ha sido cuando le han pedido que tosiera. No había manera. Señor de las Bestias: “Ha tosido el pediatra, he tosido yo y ha tosido El Cachorro. Él nada”.

Es que me los veo, me los veo a los tres tose que te tose y el canijo impertérrito, pensando “vaya trío de mongolos”.

Ha habido que decirle si quería ver a mamá para que tosiera. Y ha tosido. Eso, mira, me ha parecido mal, porque yo luego no estaba ahí. Eso no se hace. En fin, igual el fin justifica los medios…

Luego el pediatra le ha pedido que abriera la boca y sacara la lengua. Y ahí ya no ha habido manera. El pediatra: «Este parece que tiene peor genio, ¿no?» Estará el hombre como una regadera, pero ha calado a mi crío pronto. Bueno, no hace falta ser muy águila para darse cuenta de que no tiene nada que ver con su hermano…

Volvamos a lo de abrir la boca y sacar la lengua. Sí, ha hecho «agh» al abrir la boca (con ese sonido) y ha sacado la lengua. UNA vez. Como si fuera una rana zampándose una mosca. Como diciendo «toma, ya tienes suficiente».

No sé cómo ha transcurrido el resto de la exploración. Lo que sí sé es que hoy “el pediatra loco” se ha ganado el sueldo.

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Y me dice el Señor de las Bestias: «Viendo cómo miraba al pediatra loco, pienso que a lo mejor no está mal que todavía no hable»…

* N de A. Las enfermedades “zofaileas farigintivis” y “neumoflusflis carvergen” no existen, son pura invención.


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