San Fermín con niños

Bueno, quedamos en que estamos en San Fermín, ¿no? Pues para los que piensen que San Fermín es solo venir a Pamplona a agarrarse el mayor de los mocos, que sepa que son unas fiestas para todas las edades y todos los gustos.

Un día sanferminero con niños, por ejemplo, empieza tan ricamente con los mejores churros del mundo. Como nos gustan mucho y puede que seamos, para gusto de los ajenos, un poco exagerados, mi padre compra, como siempre, a docena por cabeza, tres en este caso.

churros

Churros que no son los habituales, ni por consistencia, ni por grosor, ni por textura, ni, por supuesto, por sabor. Enseguida le hago notar a mi padre que no van a ser suficientes para él, mamá y yo. Que seguro que alguno nos gorronea El Cachorro, que es un churro-fan. De los de Madrid. Espérate a que pruebe estos.

churros

(Aquí lo tenemos, listo para la acción).

Le chiflan. Estaba cantado.

Una vez convenientemente desayunados, nos lanzamos a la calle. Obsérvese la atadura de las alpargatas de Don Bimbas. Porque los bebés tienen esa manía de quitárselas cada dos por tres y, con tanta cinta, resulta un engorro volvérselas a colocar. Así que, a grandes males, grandes remedios.

niño

Y vamos al encuentro de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos.

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Tenemos un fabuloso encuentro con Braulia, la gigante negra. Fue la depositaria del chupete de El Cachorro hace justo un año. Y él que la ve, con varios colgando, pregunta: «¿Y mi chupete?»

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Qué memoria prodigiosa tiene. No me atrevo ni a mentirle diciéndole “este es” porque es capaz de recordar exactamente cómo era y descubrir que le estoy tomando el pelo. Así que le cuento que lo dejó en un depósito de chupetes que tiene y que este año recolecta los nuevos.

Hablamos con los zaldikos, que suelen repartir de lo lindo pero también descansan las vergas de vez en cuando para las fotos.

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Caballos de verdad también encontramos. Los que van a la plaza de toros. Y tenemos un gran jinete para ellos.

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Helado…

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Globo…

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Observación de los tintes de pelo más imposibles, que abundan en el norte…

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Y para casa, donde ya se encarga el pequeñito de quitarse las alpargatas.

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Porque, sí, es un hecho. Se las puedes pegar a las plantas con Imedio extrafuerte, pero ellos, los bebés, siempre consiguen quitárselas.

Entonces, ¿qué me decís? ¿Son los Sanfermines solo para borrachos?


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