Piedras con mucho cariño

Los presentes de mi hijo pequeño.

madre 30 (1)

– ¿Pero para qué quiero yo piedras? – le pregunto cuando viene a engrosar la colección que está haciendo para mí – ¡No quiero piedras!
– Jo, qué quiero que tengasss – me replica.

¿Y qué hago ante tan aplastante argumento? Pues permitir que las deje en mi mesilla y rezar para que se le pase pronto esta afición.


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