Peluquería alternativa

Mi madre siempre contaba que cuando ella era pequeña tenía un perro que era un bendito y que se dejaba vestir de muñeca sin decir ni guau. A mí nunca me han gustado las muñecas pero sí jugar. Y como ahora no tengo perro, hago experimentos con mi hijo.

¿Y si le paso el aspirador por la cabeza?

Niño

¡Anda! ¡Consigo una moderna cresta!

Niño

Claro que si a él no le gusta no tiene más que DEJAR DE PONERSE EN MEDIO COMO EL MIÉRCOLES CUANDO UNA ESTÁ HACIENDO COSAS COMO LIMPIAR LA SILLA DEL COCHE y también, ya que estamos, ATENERSE A LAS CONSECUENCIAS DE ANDAR DESDE QUE NACIÓ ARRANCANDO EL PELO DE SU MADRE.


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