Para lucir bien los gorros, nada como una buena cabeza

Vale. Se confirma. El nene, tal y como venía repitiendo su padre desde que nació, tiene una señora cabeza. A sus catorce meses de vida le acabo de comprar un gorro talla 1-2 años, y le queda como un guante.

Niño

(Aquí, supervisando él mismo la compra).

Y hablando de quedar como un guante… no hay ser humano en el mundo al que le queden mejor los gorros que a mi niño. Esto no es amor de madre, es un hecho objetivo. Mirad y cercioraos.

Niño abrigado

¡Y el gorro le viene un poco grande, porrrr cierrrrto!


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