Orgía cumpleañera

Lo de los regalos hoy en día a los críos me parece INDECENTE. Mira que en el cumple le regalé a El Cachorro UNA cosa. Bueno, dos porque, y esa es otra, resulta que el peque cumple un día al año pero lo celebra un número n de veces… Por partes. Le compre otra cosa porque en el cumple que celebra en un parque de bolas con los de clase, ya se quedó en que eran los propios los padres del homenajeado quienes tenían que comprar el regalo, un regalo en un rango establecido de precio, para que entre los compañeros, sobre todo los dos o tres con los que se comparte la celebración por cumplir en el mismo mes, no se establecieran diferencias, envidias ni comparaciones. Buena idea. Pero ya tenemos que comprar ese regalo. De parte de los amiguitos de clase. Para abrir boca.

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Por supuesto, si ese regalo es de los del cole, el peque (hablo en singular, refiriéndome solo a El Cachorro, porque el de un año no se entera) espera el de sus papás. Y ese sí o sí le va a caer, faltaría plus. Aunque llegue el litigio entre el Señor de las Bestias y yo: “¿Solo uno le vamos a regalar?”, me echa en cara. “¿Cómo que uno? ¡Pero si tiene el de los del cole y luego le van a caer trescientos!” Logro contener al padre a duras penas.

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Y le caen trescientos y el cumple se celebra, insisto, durante días. Un ejemplo. El cumple de El Cachorro es el 8. Cae en martes. Regalo y celebración en clase. Para entonces ya venía con regalo, porque el día 4 cumplen sus primos de San Sebastián; celebramos ese cumple pero sus padres, tíos de mis enanos, aprovecharon para darles sus regalos. El día 11, se celebra en un parque de bolas los cumpleaños de los de la clase. Otro regalo más. Y el día 12, sábado, que es fin de semana, es cuando se realiza la celebración oficial del cumpleaños, turno de los regalos de los vecinos, los amiguitos, los primos… Más adelante, cuando se puede, nos vamos a Pamplona y los abuelos le cascan otro regalo, como es natural. Y todavía faltan más tíos… Total, una orgía de regalos.

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Mirad qué monos, mis niños y dos amiguitos entretenidicos… ¡como para no! No es normal tanto juguete suelto. Juguetes que hay que recoger después… Entre esto y tener un bebé, luego que por qué me duele la espalda.

Os explicáis mi cruzada contra que los niños tengan tantos juguetes, ¿verdad?

Y ahora pasemos a la siguiente crítica, que esto de los cumples da muuuuuuucho de sí. ¿Es normal que a un niño de cuatro años se le regale un juguete recomendado para once? ¿Se parece el chaval que dispara que aparece en la foto a un niño pequeño? ¿Estamos locos?

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Tengo vecinos que se empeñan en que sus hijos crezcan antes de tiempo. Les regalan cosas de niños de seis años más. ¿Por qué? ¿Para qué? ¡Si luego cuando cumplan esa edad ya no va a haber juguetes para ellos! ¡Si no les va a hacer ilusión nada porque ya lo han probado todo para esas fechas!

En cuanto a la pistola molona (porque lo es) de proyectiles que le ha caído a El Cachorro… A ver, una pistola molona de proyectiles es para dispararla, si no, ¿qué gracia tiene? Pero como parece sacada de un paintball de esos, los proyectiles tienen la fuerza suficiente como para tirar algún adorno de cristal o cerámica. O, peor aún, rebotar y saltar un ojo a alguien. Superdivetido. ¡Pero para mí, que soy adulta!

Un poco de cordura con los regalos, por favor, tengamos la fiesta en paz.


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