O sea, ¡le gustan los peluches!

Desde que se le regaló este tiburón (no fui yo), no se separa de él.

madre 28 (1)

Esta mañana viene a darme unos besitos de buenos días y, después, me planta al tiburón en la boca, para que, chuic, chuic, me dé otros besitos.

O sea, tengo una bolsa con peluches escondida en un armario, de los que he consentido guardar (de momento), porque tengan algún tipo de significado (poco, porque mis hijos no han sido de encariñarse con ningún trapo de esos), y he tirado y dado trescientos, porque no los aguanto, y resulta que ahora mi chiquitico se me aficiona a ellos…

madre 28 (2)

Que me aspen.


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