No habla

“Vuestro hijo no habla”, es lo primero que nos suelta la tutora de Don Bimbas a su padre y a mí.

madre 6 (1)

Reprimiéndome las ganas de soltarle un “¿¡Cómo!? ¿¡Qué habéis hecho con él!? ¡En casa recita a Shakespeare!”, le confirmo que sí, que no habla. Que ya me había percatado. O, bueno, sí que habla, pero en su idioma, que no hay quien entienda. Yo tengo que hacer de intérprete siempre y no de todo lo que dice, pues la mitad no se lo pillo.

Como sabéis quienes me leéis, yo no estaba preocupada en absoluto. Tampoco es que lo esté ahora… mucho. Pero es que su profesora nos lo ha planteado como si fuera un problema. Nuestro hijo de dos años y casi diez meses se expresa como un niño de uno. Nuestro hijo (que es el más pequeño de sus compañeros) es el único que no habla de toda la clase, porque hay una niña que tampoco destaca por su verborrea pero al menos construye frases de dos palabras: verbo y sustantivo, como “quiero agua”, y no solo “ába”, como dice mi hijo.

“Bueno, él también utiliza dos palabras, porque “Inao” significa “he terminado””, intento defenderlo. Pero no ha colado. Así que nos ha encomendado la tarea de obligarle a decir más cosas.

Obligarle. A mi hijo… ¡JA!

madre 6 (2)

Ahí es cuando su padre y yo le hemos tenido que poner al corriente de cómo es, del carácter que tiene, de lo difícil que nos resulta lidiar con él a pesar de no haber sido unos padres permisivos de los que intentar calmar las rabietas de su retoño dándole lo que está pidiendo a gritos y lloros.

En cualquier caso, yo de todo tomo nota y ya he empezado a trabajar. Don Bimbas me ha soltado un “¿itá?” (¿Dónde está?), yo le he hecho decir “dónde” por un lado (“one”) y “está” por el otro (“etá”), y cuando le pido que repita “dónde está”, ¿qué creéis que ha dicho? Exacto: “¿Itá?” Así, siete veces. Nos va a costar.

(Yo tengo la teoría que el que está alargando esta situación es el propio Bimbín. Creo que ve la cara de bobalicona que pongo cuando lo oigo hablar como habla: “Mammá, éte, atí”, que se pone de un tierno que me arrobo por nanosegundos, que le imito y todo y me lo zampo a besos, y me parece que ha decidido que le compensa no hablar normal para seguir teniéndome derretida ante él como una pava.


Deja un comentario *
* Tienes que pertenecer al Club Cosmo para poder hacer comentarios