NINH BINH

Templo Hoa Lu.
Tam Coc.
Pagoda Bich Dong (llueve tanto que no la vemos, la olemos desde el coche).

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM

Que no se puede dormir si tienes la sensación de que la carraca de tren en la que viajas va a la velocidad del AVE y seguramente descarrilará, y por el ajo, tampoco el ajo deja dormir, que tiene que ser delito tener a mis hijos dando brincos por el monte y los arrozales, subirlos a un tren nocturno, despertarlos en Hanoi a las cuatro de la mañana, ir al hotel, intentar volver a dormirlos a las cinco y pico para volver a levantaros a las seis y media para prepararlos para una excursión matadora, que no se lo digáis a nadie, que si las cosas puedes ir a peor, van a peor, porque el padre ha enfermado durante tres días, el del dedo hecho fosfatina tiene la uña a punto de caérsele, y ha pisado un clavo, acabando en el hospital, nos ha llegado una mala noticia desde España que nos ha dejado tocados y hoy, hay un ciclón que está descargando agua a manguerazos y a ver qué narices hacemos, por no hablar de que probablemente se suspenda el culmen del viaje, el premio por tanto esfuerzo, nuestro crucero de tres días por la Bahía de Halong, jopé, que se rema con los pies, que existen vendedores ambulantes acuáticos, que te estafan como los terrestres, que se ve que por aquí anda King Kong, que la remera se creía muy lista y le ha salido el tiro por la culata, que no es un monumento réplica hortera híbrida de San Pedro de Vaticano con Versalles y el castillo de la Bella Durmiente rebozado de dorado, que es una casa, ¡una casa, tú!, de un megamillonario con ganas de ostentar, pásmate, que las tormentas tropicales sacan a relucir los tirabuzones, que así como hay asiáticos que adoptan nombres occidentales para que nos sea más fácil pronunciarlos, nuestra guía nos ha dado nombres vietnamitas, y Simón es Sang (nobleza), Pablo es Phong (viento), que se pronuncia “faun”, y hay que ver cómo los ha calado sin conocerlos, que Tato es Trung (lealtad), pronunciado como “chung” y yo soy Anh (brillo), que se dice “ai”, que la lluvia que cala la ropa interior, aun llevando chubasquero, te convierte irremediablemente en un pintorras de tomo y lomo. De momento.

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM Que no se puede dormir si tienes la sensación de que la carraca de tren en la que viajas va a la velocidad del AVE y seguramente descarrilará, y por el ajo, tampoco el ajo deja dormir, que tiene que ser delito tener a mis hijos dando brincos por el monte y los arrozales, subirlos a un tren nocturno, despertarlos en Hanoi a las cuatro de la mañana, ir al hotel, intentar volver a dormirlos a las cinco y pico para volver a levantaros a las seis y media para prepararlos para una excursión matadora, que no se lo digáis a nadie, que si las cosas puedes ir a peor, van a peor, porque el padre ha enfermado durante tres días, el del dedo hecho fosfatina tiene la uña a punto de caérsele, y ha pisado un clavo, acabando en el hospital, nos ha llegado una mala noticia desde España que nos ha dejado tocados y hoy, hay un ciclón que está descargando agua a manguerazos y a ver qué narices hacemos, por no hablar de que probablemente se suspenda el cúlmen del viaje, el premio por tanto esfuerzo, nuestro crucero de tres días por la Bahía de Halong, jopé, que existen vendedores ambulantes acuáticos, que te estafan como los terrestres, que se ve que por aquí anda King Kong, que la remera se creía muy lista y le ha salido el tiro por la culata, que no es un monumento réplica hortera híbrida de San Pedro de Vaticano con Versalles y el castillo de la Bella Durmiente rebozado de dorado, que es una casa, ¡una casa, tú!, de un megamillonario con ganas de ostentar, pásmate, que las tormentas tropicales sacan a relucir los tirabuzones, que así como hay asiáticos que adoptan nombres occidentales para que nos sea más fácil pronunciarlos, nuestra guía nos ha dado nombres vietnamitas, y Simón es Sang (nobleza), Pablo es Phong (viento), que se pronuncia “faun”, y hay que ver cómo los ha calado sin conocerlos, que Tato es Trung (lealtad), pronunciado como “chung” y yo soy Anh (brillo), que se dice “ai”, que la lluvia que cala la ropa interior, aún llevando chubasquero, te convierte irremediablemente en un pintorras de tomo y lomo. De momento. #TamCoc # #Vietnam #viajarconniños #Los4FantásticosEnVietnam #Día17

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Pasa, como digo, esto:

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Qué manera de llover. Las gotas tienen el tamaño de calabazas. Se me rizan hasta las cejas.

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Y por eso acabamos plataneros.

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No venden ropa muy normal donde estamos, así que tengo que comprar lo típico, temblando, pensando en que mis hijos se negarán en redondo a ponérselo. BUENO, pues encantados de la vida. Yo también me tengo que comprar unos pantalones, y los que veis en las fotos (en el segundo enlace de Instagram) son los mejores que encontré. Imaginad los demás.

Pasa que me estoy inflando. Resulta que aquí te sacan comida como para veinte. Y hay que hacer aprecio. Pero resulta que yo tengo al que solo come menú infantil, que es el padre, a El Cachorro, que se alimenta de arroz, y al pequeño, que no se alimenta de nada.

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Los vietnamitas se entristecen si lo de la mesa no vuela. Pero, de verdad, se pasan. Aquí veis tan solo una parte. Te ponen diferentes platos de carne, diferentes de pescado, verduras, sopa, pan, rollitos, arroz para acompañar… Pantagruélico todo.

Y yo intento hacer aprecio por los cuatro, y por veinte personas a la vez. Voy a reventar. Me gusta mucho comer y disfruto esta gastronomía, por lo que comer, como, pero estas cantidades son demasiado, y ando justificando que se tengan que llevar los platos casi llenos de vuelta, mientras me sale una empanada por la nariz. Me voy a poner enfermísima.


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