Que nieva, que nieva

Ir a la nieve y que no se entere, como Obélix en Helvecia.

Niño

Para los profanos en la materia, en el álbum de “Astérix y Obélix en Helvecia”, justo cuando se proponían escalar los Alpes, Obélix caía dormido como

consecuencia de una borrachera bestial y su fiel amigo lo acababa subiendo a la montaña tirando de él (después de haberse atizado un lingotazo de poción mágica, claro). Obélix es arrastrado hasta la cima y no se despierta hasta que vuelven abajo. De ahí que, a su vuelta, describa Suiza como “llana”.

Pues al pequeñito le hemos dicho que íbamos a ver la nieve y, juuuuusto un instante antes de llegar a verla…

Niño

¡Esperad! ¿¿Abre los ojos a tiempo??

Niño

Nooooo. Falsa alarma. Es capaz de dormir como un ceporro con los ojos entreabiertos.

Así que me lo veía en las mismas que Obélix, diciendo que la nieve es seca, o caliente, por ejemplo.

Menos mal que el día ha sido largo. Ha dado tiempo de sobra a que se despertara. Y al final, la nieve, la cató.

Niño

Ya la conocía del año pasado, pero yo ignoro el nivel de retentiva de un niño de un año.


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