Miradas persuasivas

Pero… ¡será tuno! Este renacuajo está sacando a relucir todo su encanto para conseguir lo que quiere. En una terraza se ha ganado a cuatro señoras que merendaban bollos y les ha sacado un cruasán. (El cruasán me lo he acabado zampando yo y ya he tenido la precaución de ver en el papel que lo envolvía de dónde procedía, porque estaba de muerrrrrte). Claro, que con esta carita de (lindo) perrillo abandonado, cualquiera se le resiste.

Niño

Ya de vuelta a casa, en el metro, ha empezado a comprometer a la gente, en especial a tres chicas adolescentes (vaya, qué casualidad). Y en efecto, este señorito, ¡se las ha llevado de calle! Las ha tenido todo el viaje haciéndole monadas… y él haciéndoselas a ellas. Ha desplegado todo su repertorio de risitas y arrugamientos de nariz, movimientos de manos y balbuceos. Ellas han caído rendidas a sus pies y aún salían del vagón mirando hacia atrás, y se han quedado en el andén saludándole hasta que el metro ha echado a andar.

Nada, que estoy pensando en sacar rédito de esto. ¿De cuánto es la multa que te ponen por mendigar con un menor? Creo que me va a compensar.


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