Mejor solo que agobiado

Me paso al asiento de atrás del coche para estar con El Cachorro. Juego, lo beso, canto, me río… etc. con él, lo vuelvo a besar y al final acaba tan agobiado que me dice «quita, mamá» y «ayó, mamá». Le pregunto «¿me voy?», para confirmar. Me confirma que «sí». Paso al asiento de adelante y me sustituye rápidamente por un juego de móvil.

Niño

A ver, por un lado bien porque cantar por décimo octava vez los cinco lobitos no me seduce demasiado (qué le voy a hacer si tengo un repertorio escaso), pero por otro un poco dolida ya me siento, ya. Qué poco tacto tiene. No se pone en mis zapatos.

Niño

Ah. Pues sí, sí que se pone. Y ni por esas.


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