Luego que los del estrés son los controladores aéreos o los neurocirujanos

Estar en la cola de una caja con la banda sonora de un llanto como de degüello saliendo del cochecito y tú gritando a tu otro hijo que corre por toooodo el supermercado mientras la cajera te dice que es tu turno y la de atrás se te quiere colar.

Luego colocar las cosas en la cinta con el bebé montando la gran escandalera y tu hijo de tres años colgándose de las vallas separadoras con bastantes posibilidades de romperse la crisma, y sonarte el móvil.

Atender la llamada, que es de esas que no se pueden dejar pasar, procurándote una contractura cervical severa sosteniendo el móvil entre la oreja y el hombro mientras metes cosas y más cosas en bolsas, con el bebé alcanzando cotas de decibelios desconocidas hasta el momento y tu hijo mayor estirándote de la manga diciendo que quiere que le des un cachito de pan, con una cantinela machacona y repetitiva: “Quiero paaaaaaan, quiero paaaaaaan, quiero paaaaaan…”

Pagar con la tarjeta de crédito e incluso ser capaz de sacar la de puntos del supermercado mientras cuelgas bolsas del carrito del bebé que pesan como si hubieras metido un diplodocus en una, un tractor en otra y a Alberto Chicote en la tercera, con el pequeño berreando al borde del colapso y el otro haciendo carreras hacia la puerta que en una de estas se te escapa y se lanza a la carretera y te lo atropellan.

carro_niño

Por cierto, afuera, llueve.

Esta es la definición del estrés, señores.


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