Lorito… ¡ojo!

Sí, los pequeños copian todo. Yo, cuando estoy cansada de repetirle algo que se niega a hacer, como terminarse un yogur en el desayuno, y remolonea, y se levanta y vuelve a sentarse, y cierra la boca a la cuchara, y hace el monicaco, y llevamos ya una hora, y me doy… suelo decir (y no me había dado cuenta de que lo repetía tanto): “Chico, de verdad…”

Pues hoy así me lo ha soltado El Cachorro: “Chico, de verrá”, y se ha partido de risa. Y yo detrás. Así que el resto del día ha sido un “chico, de verrá” detrás de otro.

Es que una no es consciente de la cantidad de veces que dice algo, o en qué tono, o cómo se repite, hasta que tiene un hijo.

Mes y medio más tarde (como el blog va con un año de retraso, puedo ir adelante y atrás en el tiempo y contaros cosas del futuro) le ha dado por exclamar “¡jesúsmaría!”, que es algo que debo decir yo muy a menudo. No lo sabía. Claro que tengo más exclamaciones en mi haber, pero muchas son malsonantes, con lo que delante del nene no las utilizo. “¡Jesús María!” debe de ser mi única expresión de asombro a manejar con mi hijo delante, definitivamente.

¿Y “hombreeeeee”? “Hombre” sí que lo digo para todo. Y de toda la vida. Uso la palabra hasta con mis amigas. En vez de “pero qué dices, mujer”, digo “pero qué dices, hombre”. Es mi coletilla. “No hagas esto, hombre”, “¡Sí, hombre!”, “¡Hombreeeee, por fin!”, y así. Adivinad entonces quién suelta, con su vocecilla (adoro su vocecilla), “hombreeee” cada dos por tres. Además, así, estirando la e final.

Y eso de tener un lorito en casa puede ser gracioso (y, vale, cansino en un momento dado). Lo que no es tan divertido, y vuelvo al 18 de agosto, es lo que dijo ayer:

– Jodé… – soltó el nene porque no se podía meter la zapatilla.

– ¿Has oído lo que yo? – me pregunta su padre.

– Eso me ha parecido.

Y no sé de qué se extraña. Yo me cuido muy mucho de decir palabrotas delante del nene. Pero el Señor de las Bestias las dice por los dos. Yo ando detrás, vigilante, y pensaba que esta no se solía oír. Pues ¡ojo!

niño

Cómo el padre de la criatura no se controle, me veo que tengo a El Cachorro así en casa.


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