Lógica aplastante

Don Bimbas, tres años después de tenerlas en casa y de desayunar día sí, día también con ellas, descubre que tenemos dos tazas iguales, que me regaló el embajador de Suiza cuando le hice un reportaje. Así que cuando escala para cogerla, cosa que le encanta, lo mismo que después echarse el Nesquik y la leche, dice emocionado:

– ¡Mira, son iguales!

madre 25 (1)

Y dice su hermano con toda la parsimonia del mundo:

– Si se te cae ya solo habrá una igual.

Básicamente, porque ya ha sucedido. Antes teníamos también dos tazas de Star Wars. Cuando Don Bimbas rompió una de ellas, fue un drama. Creo que incluso más para mí que para El Cachorro, que se cogió un disgusto que aún no se ha recuperado. Lo que no sabe mi hijo mayor es que la segunda también se la cargó…


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