La vida regalada

Nada, otra muestra más de lo fácil que es la vida para Don Bimbas. Paro en una gasolinera de pueblo. El Cachorro está sobadísimo. Echo gasolina y voy a ir a pagar, pero Don Bimbas me avisa de que tiene pis. Lo bajo. Hacemos pis. Cuando voy a pagar me doy cuenta de que me he dejado el tarjetero dentro del coche. Así que le digo, delante del tipo de la caja: “Quédate aquí un segundo, que voy al coche y vuelvo”. Al volver, Don Bimbas, con dos piruletas. Le pregunto que de dónde las ha sacado y el gasolinero, asustado:

– ¿Puede comerlas?
– No, si se lo pregunto por si las ha mangado o algo…

Qué va. El pequeño ya lo había engatusado, así a ojo de buen cubero, en cuestión de trece segundos, que es lo que he tardado yo en ir y volver del coche. En serio, ¿cómo lo hace?

madre 30 (1)

Confieso que me da envidia.


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