Ir al zoo para no ver animales

Lo bueno de desayunar con un hipopótamo y un cocodrilo tan serviciales, tipo los perros que te traen las pantuflas, es que te pones de galletas hasta arriba. ¡Pero cómo me gusta jugar con mi hijo!

niño

Como cuando en el momento en el que me ponen contento el estómago me vuelvo más benévola, decido que, ya que al nene le gustan tanto los animales, podemos ir al zoo a verlos.

Una vez allí, nos paramos a ver un recinto. El padre de El Cachorro y yo nos ponemos a observar a los animales, cuando se oye una vocecilla que dice “¡no veoooo!”. Jaajajaja.

niño

Criatura, ¿cómo va a ver? O sea, vamos por él y nos olvidamos de que existe en los momentos claves. Nosotros bien panchos viendo el panorama, y al pobre, que le den. Vaya par de desaprensivos estamos hechos.


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