HUE

Ciudad imperial.
Tumba de Tu Duc.
Pagoda de Thien Mu, uno de los símbolos de Hue.

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM.

Que se puede dar de comer a todos los peces de todos los estanques de la Ciudad Imperial de Hue, que sí se puede sudar más, mucho más, que cuesta más conseguir ser blanco que ponerte moreno, que más vale pedir perdón que pedir permiso, que cambio mi Harley por un ventilador, que saben que los guiris nos acercamos a la luz como mosquitos y vamos y se pierde todo el brillo, que merece la pena dejar que los críos se mojen vestidos, que las ensaladas de tomate son capaces de provocarte angustia, que el Real Madrid seguro que fichaba a unos cuantos monjes budistas, que los monjes budistas juegan al bádminton con los pies, que cambiando solo una letra serían monjes nudistas y quizá por eso tienen la cabeza desnuda (jarajá) y que en el 63 no debieron dejarles jugar con mecheros, que como el personal siga mirando así a mi rubio, me lo van a desgastar, que somos la versión vietnamita de quienes en España le echan ketchup a la paella, que siempre es Navidad, que tengo unos hijos que son unos jabatos. De momento.

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COSAS QUE SE APRENDEN EN VIETNAM. Que se puede dar de comer a todos los peces de todos los estanques de la Ciudad Imperial de Hue, que sí se puede sudar más, mucho más, que cuesta más conseguir ser blanco que ponerte moreno, que mas vale pedir perdón que pedir permiso, que cambio mi Harley por un ventilador, que saben que los guiris nos acercamos a la luz como mosquitos y vamos y se pierde todo el brillo, que merece la pena dejar que los críos se mojen vestidos, que las ensaladas de tomate son capaces de provocarte angustia, que el Real Madrid seguro que fichaba a unos cuantos monjes budistas, que los monjes budistas juegan al bádminton con los pies, que cambiando solo una letra serían monjes nudistas y quizá por eso tienen la cabeza desnuda (jarajá) y que en el 63 no debieron dejarles jugar con mecheros, que como el personal siga mirando así a mi rubio, me lo van a desgastar, que somos la versión vietnamita de quienes en España le echan ketchup a la paella, que siempre es Navidad, que tengo unos hijos que son unos jabatos. De momento. #Huê #Vietnam #viajarconniños #Los4FantásticosEnVietnam #Día5

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¿Qué pasa también hoy?

Pasa que se nos ha ocurrido ponernos a visitar la Ciudad Imperial a mediodía, en pleno verano vietnamita, bajo un bochorno sideral, y como había mucho que ver y soy de las que no quiere perderse nada, el Señor de las Bestias se ha enfadado.

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Que no se me enfadan mis pequeños, que sudan como pollos (Don Bimbas parece un guiri en Benidorm), y se me enfada el mayor, que dice que no aguanta. Es más falso…

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Bueno, igual algo de razón tiene. Esto es enormeus y el sol cae a plomo. El ambiente es de sauna. Pero es que lo que estamos viendo bien merece morir ahogados de calor entre estertores, supurando sudor de la resaca de hace una década.

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Supongo que cuando el Señor de las Bestias se vea en todas estas estampas, se le olvidará lo mal que lo estaba pasando…

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Pasa que, por suerte, los guías y los conductores de moto vietnamitas que pillas casualmente por la calle son muy así, y nos obligan a limar asperezas para la foto. No nos habíamos besado tanto en la vida.

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Pasa que, sí, yo soy esa madre que deja que sus hijos se monten en moto sin casco…

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… y que se metan vestidos en la fuente del hotel que nos dijeron que tenía piscina pero resulta que al final era una pequeña en un spa restringido a menores de 16 años.

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Porque cuando una es malamadre, lo es también internacionalmente. Cuando una es malamadre de corazón, auténtica, el malamadrismo se manifiesta de manera inevitable.

Pasa que un restaurante vietnamita convierte a mis hijos en una banda de rock. Don Bimbas es la voz y El Cachorro se hace cargo de la batería. (No se puede negar que los cubiertos orientales dan más juego para estas cosas que los tenedores y cuchillos tradicionales…)

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Pasa que, si Don Bimbas tiene carisma en su casa, aquí tiene el cuádruple. Imaginad.

¿Recordáis que os conté que la gente le regala cosas porque sí, sin venir a cuento? Pues esta señora le ha dado un huevo duro de codorniz, y se lo ha pelado.

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Un rubiales bien mono suelto por países donde todos son morenos… Demasiado. Le llaman la atención, le tiran de la camiseta, le tocan, le sacan fotos… Ni Justin Bieber tendría tanto éxito.

Pasa que tengo la suerte de que el rubito esté por mí. Ya lo comenté aquí. Pero mi pequeñito, cuando le entra la cariñada conmigo, normalmente a punto de caer en los brazos de Morfeo, me dice: “Eres la reina”. DE VERDAD QUE ME MUERO. Y luego, como se pega todo el día picándome, diciéndome cosas como “¿por qué eres fea?” o “el culete es de papá”, parece que al final del día quiere compensarme y añade: “Eres muy guapa. Te quiero”.

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Y hoy, además, que me he quejado porque él y su hermano se querían sentar con su padre en el restaurante, de propina concluye: “Y me voy a sentar siempre contigo”. ME-LO-CO-MO. Lo estoy avisando, ¿eh?

Pero lo de “eres la reina”… ¿QUÉ ME DECÍS? <3


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